El equipo de la Fundación Sarabastall ya está de nuevo en España. Tanto los voluntarios, que han trabajado en el Valle de Hushé en el seguimiento de proyectos, como el grupo que ha realizado el trekking, han regresado llenos de experiencias únicas y cariño. Han compartido días muy especiales con los habitantes del Valle de Hushé. Este regreso marca el cierre de unos días intensos.

Desde que el equipo de la Fundación Sarabastall sale de Hushé e inicia el regreso, recorre de nuevo pistas y carreteras, enlaza vuelos y espera en aeropuertos que la megafonía anuncié el momento de embarcar. Son viajes de varios días y aunque en realidad supone desandar el camino, las sensaciones del viajero son distintas como distintos son los sentimientos y la intensidad de las emociones.

Salir de Hushé con el deber cumplido tras días de intenso trabajo en las casas, en el dispensario, en las escuelas, visitando lugares y personas, supone recoger el cariño de las gentes, emocionarse al perder de vista las siluetas de las montañas. Destaca en ese viaje de vuelta la visita a la aldea de Ghorse, lugar en el que se ha logrado un nuevo objetivo, finalizar la construcción de la escuela y hacer realidad el compromiso de que los/as niños/as de la zona puedan iniciar el curso en unas instalaciones dignas y adecuadas a la hermosa tarea de aprender.

El viaje de vuelta sigue hasta Skardu, y mientras se espera el vuelo no esperan los recuerdos y los acuerdos: las personas que han tratado, los árboles que se deben plantar, las becas para el nuevo curso, los campos, las antenas instaladas, las nuevas conexiones telefónicas, los tratamientos, los estudiantes que van a iniciar la universidad, las niñas que deben ponerse gafas, las mujeres que quieren seguir aprendiendo, la seguridad, lo bien cuidado que estaba el refugio, el nuevo proyecto de biblioteca…

Son historias, rostros, miradas, aprendizajes, vínculos que refuerzan el compromiso de la Fundación Sarabastall y el de cada una de las personas que han puesto su empeño para que un puñado de días se hayan transformado en fuerza motriz para que este valle remoto siga desarrollándose mirando al futuro.

Ya en Islamabad quedan otras horas de espera, alguna visita…e iniciar el vuelo que tras una escala en Estambul llevará a este grupo de personas a su destino, de vuelta a casa. Unos aterrizan en Barcelona, otros en Madrid… pero todos llegan cargados de experiencias de vida. Y en los abrazos de la bienvenida se funde la alegría y la nostalgia.

Ahora llega el momento de descansar, interiorizar y organizar las experiencias. La Fundación Sarabastall prepara la fase de recogida de datos, seguimiento de proyectos y difusión del trabajo realizado, teniendo siempre presente que debemos contar lo hecho para seguir contando con todas las personas y las entidades que apoyan y respaldan.

Vuelta263