Un numeroso grupo de mujeres de la aldea de Hushé ha participado durante el mes pasado en unas jornadas de formación, promovidas por la Fundación Sarabastall, centradas en el cultivo del huerto familiar y de los árboles frutales. Un aprendizaje que también supone sembrar esperanza de un futuro mejor para sus familias.

La aldea de Hushé, situada en una de las zonas más remotas del Karakorum, ha sido escenario de una iniciativa que se enmarca dentro del programa de agricultura que está transformando la vida cotidiana de sus habitantes.

La Fundación Sarabastall, comprometida desde hace años con el desarrollo comunitario en la región a través de un proyecto de cooperación que en 2026 cumple sus veinticinco años de trabajo ininterrumpido, ha organizado unas jornadas de formación agrícola dirigidas específicamente a mujeres a través de sus agentes locales, Son ellas, las mujeres, las principales responsables del mantenimiento de los huertos familiares, del cultivo de la tierra y del cuidado de los árboles frutales. La formación se desarrolló de forma teórica en los espacios del Refugio Hushé y la parte práctica sobre los propios huertos familiares de la aldea.

La formación da respuesta a una demanda de la propia aldea y se ha desarrollado durante varios días con un número significativo de participantes. Se han tratado diferentes temas adaptados a las condiciones locales sobre técnicas de agricultura de subsistencia, manejo sostenible del suelo, riego eficiente, poda, abonado, etc. Siempre teniendo en cuenta que la zona ofrece unos periodos vegetativos muy cortos, debido a que permanece cubierta de nieve durante varios meses. El objetivo principal ha sido reforzar sus conocimientos y dotarlas de herramientas que mejoren la productividad de sus cultivos, fundamentales para garantizar una alimentación variada y saludable en los hogares y una forma de contribuir a la economía familiar.

Desde que se inició el proyecto de cooperación, la agricultura es uno de sus ejes vertebradores. Se han desarrollado numerosas actuaciones relacionadas con la introducción de nuevas especies, la creación de viveros de árboles, el estudio de la tierra y la instalación de invernaderos.

La Fundación Sarabastall ha puesto el foco en la mujer con el objetivo de fortalecer sus capacidades, convencida de que la mejora de la alimentación repercute directamente en la salud y en el bienestar general de la comunidad. Además su formación favorece la sostenibilidad y la gestión comunitaria de recursos, con el propósito de seguir acompañando a las mujeres de Hushé en su camino hacia una mayor autonomía y resiliencia.

Las participantes valoraron muy positivamente la iniciativa, destacando la utilidad de los contenidos y la oportunidad de compartir experiencias entre ellas. Para muchas, estas jornadas han supuesto no solo un aprendizaje técnico, sino también un espacio de encuentro y reconocimiento.